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	<title>Cobbles &#38; Hills &#187; Andrea Tafi</title>
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	<description>A la felicidad se llega antes si vas montado en bicicleta.</description>
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		<title>El día que la París &#8211; Roubaix fue humillada</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Apr 2012 11:00:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cobbles Hills]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">14 de abril de 1996. Edición del Centenario de la París – Roubaix. 263,5 kilómetros por delante. Eso si, nadie podía imaginarse el desarrollo y resolución de la carrera.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero pongámonos en antecedentes. <strong>Mapei – GB</strong>, como bien nos explicó Miguel con su serial sobre el equipo (<a title="Mapei, un gigante en el ciclismo" href="http://cobblesandhills.com/wordpress/2010/04/28/mapei-un-gigante-en-el-ciclismo/" target="_blank">I</a>, <a title="Mapei, un gigante del ciclismo (II)" href="http://cobblesandhills.com/wordpress/2010/05/15/mapei-un-gigante-del-ciclismo-ii/" target="_blank">II</a> y <a title="Mapei, un gigante del ciclismo (III)" href="http://cobblesandhills.com/wordpress/2010/05/17/mapei-un-gigante-del-ciclismo-iii/" target="_blank">III</a>) comienza a ser un equipo temible en las clásicas en general y en el pavé en particular. Su histórica dominación de la Paris – Roubaix de la década de los 90 no había hecho más que comenzar una año antes. <strong>Al finalizar la década, sus números son asombrosos: Victorias de <a title="Franco Ballerini" href="http://cobblesandhills.com/wordpress/2010/02/09/franco-ballerini/" target="_blank">Franco Ballerini</a> (95 y 98), Johan Museeuw (96, 2000) y Andrea Tafi (1999) junto con tres tripletes: 1996, 1998 (Ballerini, Tafi, Peeters) y 1999 (Tafi, Peeters, Steels)</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En la edición del Centenario presenta en la línea de salida un cuarteto temible: <strong>Franco Ballerini, Gianluca Bortolami, Johan Musseuw</strong> y <strong>Andrea Tafi</strong>. Siendo sus máximos rivales a priori <strong>Olaf Ludwig</strong> (Telekom) o <strong>Stefano Zanini</strong> (Gewiss), entre otros.</p>
<p style="text-align: justify;">La carrera comienza muy rápida, no en vano <strong>sigue siendo la edición más rápida de la Historia desde que se amplió la dureza en 1968</strong>, y no se deja a ninguna escapada abrir mucho hueco con un Telekom comandando la carrera. En la primera hora se recorren 46,5 kilómetros.</p>
<p style="text-align: justify;">El trabajo de Telekom rompe la carrera en primera instancia y sólo 40 corredores, con casi todos los favoritos entre ellos, entran en el primer tramo de adoquín de la carrera, <strong>Troisvilles</strong>, con casi un minuto de ventaja sobre el pelotón. No se habían disputado ni 100 kilómetros de carrera. Sin embargo, tras algunas escaramuzas, el pelotón pasa por <strong>Aremberg</strong> prácticamente agrupado. Aunque la dureza hace mella y sólo quedan en el grupo unas 100 unidades.</p>
<p style="text-align: justify;">Lejos de tomarse con calma los siguientes kilómetros, el grupo sigue subiendo el ritmo y al paso por <strong>Helesmes</strong> (km 164) ya sólo quedaba una veintena de corredores en cabeza. <strong>Entre ellos, 5 Mapei – GB: Ballerini, Bortolami, Leysen, Museeuw y Tafi</strong>. En aquel momento, la mala suerte se cebó con <strong>Franco Ballerini</strong>, <strong>quien pinchó en cuatro ocasiones entre los tramos 12 y 11 de adoquín</strong>. Con la mala suerte, que en su último pinchazo, ya <strong>en el tramo de Tilloy-les-Marchiennes (tramo 11), Johan Museeuw, Andrea Tafi y Gianluca Bortolami tomaban ventaja sobre el resto del grupo. </strong>Un resto del grupo que ya no los vería hasta que llegasen a la zona de duchas.</p>
<p style="text-align: justify;">Con 86 kilómetros por disputar, los 3 Mapei – GB comenzaban su particular contrarreloj por equipos con <strong>Tchmil (Lotto), Ekimov (Rabobank), Zanini (Gewiss)</strong> y <strong>Ballerini (Mapei)</strong> siguiéndoles, aunque lógicamente, <strong>Ballerini</strong> no pasaba al relevo.</p>
<p style="text-align: justify;">Hasta aquí, el desarrollo normal de la carrera. Nada que reprochar a nadie. <strong>Un trabajo de 10 para Mapei – GB que tenía el triplete en el bolsillo. Pero llegó el momento de la vergüenza. La prostitución del Infierno del Norte.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">De camino a meta, <strong>Johan Museeuw</strong> pincha en un par de ocasiones, la última a 8 kilómetros del velódromo. <strong>Lefevere</strong> <strong>ordenaba a Tafi y Bortolami esperar a Museeuw, recordándoles que debían de seguir los planes del equipo</strong>. Una conversación captada en Italia, que más o menos discurrió en estos términos:</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Lefevere a Bortolami:</strong> “Tienes que pedirle a Andrea que se relaje. Si no lo hace, ya puede buscarse nuevo equipo”</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Bortolami a Tafi:</strong> “Andrea, no olvides el acuerdo. No intentes nada, Johan debe ganar”</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Tafi a Bortolami:</strong> “Yo no quiero ganar. Sólo quiero que me dejes ser 2º. Pero tú no quieres”</p>
<div id="attachment_21126" style="width: 586px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://cobblesandhills.com/wordpress/wp-content/uploads/2012/04/mapei-1996.jpg"><img class="size-full wp-image-21126" title="Mapei Paris Roubaix 1996" src="http://cobblesandhills.com/wordpress/wp-content/uploads/2012/04/mapei-1996.jpg" alt="Mapei 1996" width="576" height="401" /></a><p class="wp-caption-text">Museeuw, Bortolami, Tafi. Un podium ordenado por Squinzi</p></div>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cual era este acuerdo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Giorgio Squinzi, patrón de Mapei – GB, había telefoneado a Lefevere para ordenarle como debería de conformarse el podium de la prueba</strong>. Una llamada que en primer lugar fue desmentida por el italiano (“llamé al coche pero el teléfono no funcionaba bien. Ellos han acordado ese final porque han querido”), pero que tras las declaraciones posteriores de <strong>Museeuw, Lefevere, Bortolami</strong> y <strong>Tafi</strong> asegurando que las posiciones estaban pactada, no le quedó más remedio que confirmar. Eso si, defendiéndose de una forma un tanto peculiar de los ataques de la prensa italiana: “No entiendo estos ataques de patriotismo. Es periodismo de otra época. Al fin y al cabo, ha ganado un equipo italiano”</p>
<p style="text-align: justify;">Aquel 14 de abril. En la Paris &#8211; Roubaix, la maquina Mapei &#8211; GB venció de manera aplastante. Pero su gesta queda lejos de la mística en las victorias y derrotas de los <strong>De Vlaemick, Van Looy, Mercks</strong> o <strong>Moser</strong>.</p>
<p>http://youtu.be/QGpW-88VioQ</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>TOP-10</strong></p>
<p style="text-align: justify;">1. Johan Museeuw (Bel) Mapei-GB 6.05.00 (43,32 km/h)<br />
2. Gianluca Bortolami (Ita) Mapei-GB s.t.<br />
3. Andrea Tafi (Ita) Mapei-GB s.t.<br />
4. Stefano Zanini (Ita) Gewiss + 2.38<br />
5. Franco Ballerini (Ita) Mapei-GB s.t.<br />
6. Andrej Tchmil (Ukr) Lotto + 5.27<br />
7. Brian Holm (Den) Telekom s.t.<br />
8. Vjatjeslav Ekimov (Rus) Rabobank s.t.<br />
9. Francis Moreau (Fra) Gan s.t.<br />
10. Marco Milesi (Ita) Brescialat s.t.</p>
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		<title>Franco Ballerini</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Feb 2010 08:49:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cobbles Hills]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[El pasado domingo 7 de Febrero fallecía a los 45 años de edad Franco Ballerini, actual seleccionador italiano de ciclismo, cargo que ocupaba desde 2001. Durante el transcurso de un Rally en la zona&#46;&#46;&#46;]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;">El pasado domingo 7 de Febrero fallecía a los 45 años de edad <strong>Franco Ballerini</strong>, actual seleccionador italiano de ciclismo, cargo que ocupaba desde 2001. Durante el transcurso de un Rally en la zona de Larciano, donde Ballerini participaba como copiloto, el Renault New Clio Sport R3 que conducía el toscano Ciardi tuvo un grave accidente al chocarse con un muro. El golpe fue absorbido por el lado donde viajaba Ballerini, quien fallecía en el cercano hospital de Pistoia. El deporte italiano entraba en estado de shock y las últimas horas han visto el constante agolpar de las condolencias, las muestras de afecto, de un ciclismo sumido en la tristeza.</p>
<p style="text-align:justify;">No sólo se consternaba el suelo italiano. Unos adoquines al norte lloraban por segunda vez. En abril de 2001 la tierra bautizada con un sol negro, fina y helada lluvia que cala los huesos, otorgaba una mínima consideración hacía un hombre que la veneraba. Un claro en el cielo permitía observar con diáfana luz la entrada, última, al Velódromo de Franco Ballerini, en el puesto 32º, a más de 8 minutos del vencedor, <strong>Servais Knaven</strong>. Su sonrisa resquebrajaba el barro que cubría el rostro, tras otra clásica bajo un clima infernal. Su maillot, abierto de par en par, daba paso a la camiseta interior, con una inscripción tallada que agradecía a los vecinos de <strong>Roubaix</strong>, a cada tramo de pavé, por su extraña calidez y por haberse convertido en su segundo hogar. Ballerini abandonaba la práctica del ciclismo en casa de su gran amor. Un hombre de pasiones. Debutó en la clásica compitiendo en la edición de 1989. Se convirtió en su obsesión, su día marcado a fuego, cúmulo de desilusiones, fracasos, adversidades, que daba paso a los éxitos más preciados. Ballerini, excepcional rodador, la conquistó en dos ocasiones, 1995 ante <strong>Tchmil</strong> y 1998 junto a su compañero <strong>Tafi</strong>. Antes de su primera conquista el monumento francés le había mostrado su cara más ruda. Caídas, frío y lluvia en tierra extraña, la victoria que le birló en el Velódromo <strong>Duclos-Lasalle</strong> en 1993. Un año después fue tercero, antes de su primera victoria en 1995. La clásica que le atrapó, admiración que le quitaba el sueño. En su debut, la París-Roubaix le deparó un clima infernal. Así se conocieron. Amor a primera vista. Ballerini forjó su trayectoria alrededor de ella. Fue uno de los Virgilio que guió al Mapei a través del Infierno del Norte, ayudando a escribir la Divina Comedia del denominado como “Dream Team del pavé”. Labor de equipo, entre <strong>Johan Museeuw</strong>, Andrea Tafi, <strong>Gianluca Bortolami</strong> o <strong>Wilfried Peeters</strong>. Franco Ballerini esculpió sus piernas en piedra, barro que tatuó su piel.</p>
<p style="text-align:center;"><img class="aligncenter" src="http://www.cyclinghalloffame.com/riders/pics/Ballerini_F4%20cut.jpg" alt="" width="350" height="351" /></p>
<p style="text-align:justify;">Otras carreras copan su palmarés. La <strong>Tre Valli Varesine</strong> (1987) inició el lustre de su historial, posteriormente ganaría una <strong>París-Bruselas</strong> (1990), un <strong>Giro del Piamonte</strong> (1990), una etapa en el <strong>Giro de Italia</strong> (1991), la <strong>Het Volk</strong> (1995) el <strong>GP de Wallonie</strong> (1996) y sus dos París-Roubaix. Incalculable su legado como hombre de equipo. A las órdenes de Alfredo Martini disputó con la Nazionale cinco mundiales. Aquí fraguó su carrera una vez abandonada la práctica activa del ciclismo. Franco Ballerini se hizo cargo en 2001 del comisionado técnico de la selección. Sus logros son innegables. Primero, vieja enseñanza de la París-Roubaix, unió las mil y una familias en las que se consumía el ciclismo italiano, a partir de ahí sentó las bases para un próspero futuro. En su primera participación como director técnico, <strong>Bettini</strong> sumó la medalla de plata. Un año después, en Zolder, <strong>Mario Cipollini</strong> lograba el maillot arco iris, devolviendo a Italia una década después el título, desde el doblete de Gianni Bugno a inicios de los ’90. Un bronce de <strong>Luca Paolini</strong>, dos oros mundiales y uno olímpico de Paolo Bettini, y un nuevo título arco iris logrado por <strong>Alessandro Ballan</strong>, otro rodador imponente, son el preciado botín, precioso legado que deja Franco Ballerini al frente de la Nazionale. Su otra pasión, el automovilismo, le arrebató la vida en Pistoia, tan cercana de Florencia, su ciudad natal. Por segunda vez lloraba el adoquín del Norte, su hogar de adopción, gélido calor que hacía cobrar vida la pasión de Ballerini, alejada de los procesos alérgicos que le aquejaban rumbo a la estación de verano, que le alejaban de las grandes vueltas. Clase, alimento, entre bosques y tramos de pavé. Merci, signor Roubaix.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong><em>Imanol Martínez Otxoa</em></strong></p>
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