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	<title>Comentarios en: Cancellara y Mørkøv impiden la hazaña de Martin</title>
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	<description>A la felicidad se llega antes si vas montado en bicicleta.</description>
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		<title>Por: Gerardo Fuster de Carulla</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gerardo Fuster de Carulla]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Aug 2013 21:43:05 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[GOLPE INESPERADO. NUESTRA DISCREPANCIA
Tony Martin se mereció más que nadie la victoria, una justa victoria, que le supuso pedalear frente a todos durante la suma total de nada menos 175 kilómetros, la distancia de la etapa. Se mereció más que nadie este triunfo que se le esfumó como por arte de magia en los últimos instantes tras haber realizado un intrépido y aquilatado esfuerzo. Trabajó como nadie por conseguir lo que no consiguió. El pelotón, estamos de acuerdo, en tanto tenía controlada la situación dejó en vida esta honorable acción y fuga del ciclista germano. Pero lo que no toleramos es que en unos últimos metros, unos quince, le ganaran la partida al pobre Martín, héroe vibrante durante casi cuatro horas -exactamente 234 minutos-.
El gran grupo pudo haber neutralizado la escapada en solitario, por ejemplo, una veintena de kilómetros antes y asunto zanjado. Pero no en el último aliento de la etapa, a escasos metros de la línea de llegada, que se situaba en la ciudad de Cáceres. El principal culpable en truncar las esperanzas de Martín fue el suizo Fabián Cancellara, contrincante del alemán frente a las manecillas del reloj. No olvidemos que el ciclista germano conquistó el título mundial de esta especialidad, primero, en Copenhague-Dinamarca (2011) y al año siguiente, en Valkenburg-Holanda. El deporte nos ofrece esa clase de contrastes y hasta en cierta manera de injusticias. No siempre el que se premia, léase Morkov, ganador de la etapa, merece tal honor.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>GOLPE INESPERADO. NUESTRA DISCREPANCIA<br />
Tony Martin se mereció más que nadie la victoria, una justa victoria, que le supuso pedalear frente a todos durante la suma total de nada menos 175 kilómetros, la distancia de la etapa. Se mereció más que nadie este triunfo que se le esfumó como por arte de magia en los últimos instantes tras haber realizado un intrépido y aquilatado esfuerzo. Trabajó como nadie por conseguir lo que no consiguió. El pelotón, estamos de acuerdo, en tanto tenía controlada la situación dejó en vida esta honorable acción y fuga del ciclista germano. Pero lo que no toleramos es que en unos últimos metros, unos quince, le ganaran la partida al pobre Martín, héroe vibrante durante casi cuatro horas -exactamente 234 minutos-.<br />
El gran grupo pudo haber neutralizado la escapada en solitario, por ejemplo, una veintena de kilómetros antes y asunto zanjado. Pero no en el último aliento de la etapa, a escasos metros de la línea de llegada, que se situaba en la ciudad de Cáceres. El principal culpable en truncar las esperanzas de Martín fue el suizo Fabián Cancellara, contrincante del alemán frente a las manecillas del reloj. No olvidemos que el ciclista germano conquistó el título mundial de esta especialidad, primero, en Copenhague-Dinamarca (2011) y al año siguiente, en Valkenburg-Holanda. El deporte nos ofrece esa clase de contrastes y hasta en cierta manera de injusticias. No siempre el que se premia, léase Morkov, ganador de la etapa, merece tal honor.</p>
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