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	<title>Comentarios en: Kittel, amarillo, verde y blanco en Bastia</title>
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	<description>A la felicidad se llega antes si vas montado en bicicleta.</description>
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		<title>Por: Gerardo Fuster de Carulla</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gerardo Fuster de Carulla]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 29 Jun 2013 22:38:31 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[ETAPA ACCIDENTADA
Circulando por carreteras de segundo orden y un tanto estrechas, se produjo más de una caída. Entre una cosa y otra la tensión fue creciendo en alto grado hasta que se fraguó un encontronazo de grandes dimensiones, a tres kilómetros de la cinta de llegada. Entre los más perjudicados se encontraban el eslovaco Peter Sagan, el británico Mark Cavendish y nuestro máximo exponente Alberto Contador, que se encontró sumergido en el tumulto de bicicletas y de hombres así de repente. Los corredores desperdigados fueron llegando al final tal como se afanaron, todos con signos evidentes de haber sufrido las ingratitudes de un aparatoso accidente. Por otra parte, el alemán André Greipel, que tenía serias opciones para adjudicarse la etapa, fue atenazado por una avería inoportuna a poco de la llegada, cosa que afrontó con desesperación. Hay accidentes que no perdonan ni tienen misericordia con nadie. Esto es así. Como consecuencia de la aparatosa caída los organizadores del Tour decidieron dar el mismo tiempo a los 198 participantes que llegaron a la meta. Ni un segundo de más ni un segundo de menos. Todos quedaron amparados por el Reglamento de carrera, siempre que el accidente tuviera lugar dentro de los tres últimos kilómetros. Los jueces estaban allí para comprobar los hechos y ponderar la decisión.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>ETAPA ACCIDENTADA<br />
Circulando por carreteras de segundo orden y un tanto estrechas, se produjo más de una caída. Entre una cosa y otra la tensión fue creciendo en alto grado hasta que se fraguó un encontronazo de grandes dimensiones, a tres kilómetros de la cinta de llegada. Entre los más perjudicados se encontraban el eslovaco Peter Sagan, el británico Mark Cavendish y nuestro máximo exponente Alberto Contador, que se encontró sumergido en el tumulto de bicicletas y de hombres así de repente. Los corredores desperdigados fueron llegando al final tal como se afanaron, todos con signos evidentes de haber sufrido las ingratitudes de un aparatoso accidente. Por otra parte, el alemán André Greipel, que tenía serias opciones para adjudicarse la etapa, fue atenazado por una avería inoportuna a poco de la llegada, cosa que afrontó con desesperación. Hay accidentes que no perdonan ni tienen misericordia con nadie. Esto es así. Como consecuencia de la aparatosa caída los organizadores del Tour decidieron dar el mismo tiempo a los 198 participantes que llegaron a la meta. Ni un segundo de más ni un segundo de menos. Todos quedaron amparados por el Reglamento de carrera, siempre que el accidente tuviera lugar dentro de los tres últimos kilómetros. Los jueces estaban allí para comprobar los hechos y ponderar la decisión.</p>
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